Aunque el ayuno ha sido utilizado como terapia durante milenios, también ha tenido mucho trasfondo religioso, místico y ha sido entendido una forma de purificar cuerpo y mente. Actualmente también es utilizado en el tratamiento de la fase aguda de muchas enfermedades como las digestivas. Pero no fue hasta finales del siglo XX que empezó a estudiarse más profundamente de manera científica, publicándose en los últimos 10 años entre metaanálisis, estudios randomizados y revisiones sistemáticas más de 10.000 artículos científicos.

 

La mayoría de los estudios son a corto plazo y preclínicos (en animales) y existen pocos estudios que evaluen los beneficios del ayuno intermitente a largo plazo y en humanos, pero cada vez existe mayor evidencia científica en torno a los beneficios del ayuno intermitente.

Pero ¿qué significa ayunar? Cuando se piensa en el ayuno, se cree que solo se puede ingerir agua, pero en Europa tienden a practicar lo que se conoce como ayuno modificado, o ayuno de Buchinger, que es un ayuno muy bajo en calorías donde solo de puede tomar zumos, jugos, tés, infusiones, caldos de verduras o desgrasados.

En varios estudios se ha publicado la aparición de efectos secundarios en pacientes que practican ayuno, como náusea, sensación de desfallecimiento, estómago revuelto, vómito o palpitaciones. Pero uno de los mayores estudios publicados en 2019 en el que participaron más 1400 personas que se sometieron a un ayuno modificado, tuvieron muy pocos efectos secundarios. Y la gran mayoría de los que llegaron con problemas de salud anteriores declararon sentirse mejor, frente a menos del 10% de los participantes que se sentían igual o peor.

Múltiples estudios demuestran cómo el ayuno intermitente mejora el metabolismo y la salud, ayudando a perder grasa, incluso mejor que las dietas hipocalóricas clásicas y es reconocida como una estrategia para perder peso y que mejora el metabolismo y la salud mejorando el control del azúcar en la sangre, disminuyendo la resistencia a la insulina, disminución de la presión arterial, disminuye el estréss oxidativo y marcadores de actividad proinflamatoria.

Se ha estudiado en patologías como en cáncer, enfermedades autoinmunes y patología proinflamatorias con resultados alentadores y mejoras en el estado de salud de estos pacientes. Pero la mayor evidencia científica se centra en pacientes con sobrepeso y obesidad, síndrome metabólico, diabéticos tipo 2, hipertensión y/o con aumento de colesterol y triglicéridos en sangre.

Sin embargo, no está claro si estos efectos se deben simplemente a que las personas comían menos y perdían peso, pero un estudio piloto reciente realizado en

humanos, muestra que consumir todas sus calorías en un período de 6 a 8 horas horas proporciona ventajas metabólicas en comparación con comer exactamente la misma cantidad durante 12 horas o más, incluso si no se pierde peso.

 

Este estudio muestra que el ayuno intermitente tiene beneficios intrínsecos independientemente de la ingesta calórica que coma y recomienda ajustar los periodos de ingesta a nuestro reloj biológico durante las horas de luz.

Son necesarios más estudios en seres humanos y a largo plazo para descubrir como afecta a la salud y determinar que tipos de enfoques o estrategias son mejores para poder recomendar el uso del ayuno como una intervención de salud.

A modo de resumen…¿Cuáles serían los beneficios del ayuno intermitente?

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